“Solo me quedan 24 horas de vida”, dijo el rehén japonés en un nuevo video del también llamado Estado Islámico.
El audio fue publicado en Youtube. Tiene una duración de 1 minuto con 50 segundos. Hasta ahora se desconoce su autenticidad.
Las imágenes inician con la leyenda: “El segundo mensaje público de ‘Kenji Goto Jogo’ a su familia y al gobierno de Japón”.
Después, vestido de naranja, con un escenario en blanco y una cara totalmente seria, el rehén sostiene una fotografía de Kasasbeh, con la barba pintada. Luego se identifica y explica que le quedan 24 horas de vida.
"Este es mi último mensaje, me han dicho que la barrera de mi libertad es solo el retraso por parte de Jordania en entregar a Sayida", dice Goto en inglés durante la alocución, cuya autenticidad no pudo ser comprobada.
El rehén se refería a Sayida Rishawi, una extremista iraquí detenida en Jordania tras ser condenada a muerte por el intento de ataque suicida a un hotel en 2005 en Ammán, que no llegó a efectuar porque le falló el cinturón de explosivos que llevaba encima.
"El tiempo se agota rápido ahora. Ella ha sido prisionera durante una década, yo solo por unos pocos meses. Un intercambio rápido. Ella por mí", agrega el rehén.
Goto insta al Gobierno de Tokio a presionar a las autoridades jordanas para que pongan en libertad a Rishawi porque solo le quedan 24 horas de vida, "y al piloto incluso menos".
"Por favor, no nos dejen morir", ruega el secuestrado, que añade que "cualquier táctica dilatoria" solo acarreará su muerte y la de Kasasbeh. "La pelota está ahora en el tejado de Jordania", concluye.
Ésta es la segunda supuesta grabación de audio de Goto difundida por el Estado Islámico en tres días.
La primera fue empleada por los extremistas para anunciar por boca del rehén que su compañero de cautiverio, Haruna Yukawa, había sido decapitado.
Ambos secuestrados japoneses aparecieron en un video hace una semana en la que el EI daba un plazo de 72 horas para que Tokio abonara una rescate de 200 millones de dólares.
Tras el fin de este plazo, en el que aparentemente Japón no pagó esa cantidad, el EI modificó su demanda y sustituyó el abono del rescate por la liberación de Rishawi.
El sábado pasado el grupo yihadista ISIS decapitó a uno de los dos rehenes nipones. Después apareció en internet y en las redes sociales un video que mostraba a uno de los cautivos japoneses en su poder. Ahí se afirmaba que el otro ciudadano nipón ya había sido ejecutado y que querían intercambiar a Kenji Goto Jogo, el rehén que quedaba con vida, por una yihadista.
En esas imágenes se veía a Goto Jogo sosteniendo una imagen del cuerpo decapitado de Haruna Yukawa, acusando al primer ministro de Japón, Shinzo Abe, de su muerte.
Goto es un periodista freelance, de 47 años, que se desplazó al territorio sirio controlado por el EI a comienzos de octubre con la intención de cubrir el conflicto; mientras que el perfil de Yukawa, de 42 años, es más confuso y ha dado lugar a numerosas conjeturas en los medios de comunicación nipones.
Nunca quedó muy claro qué hacía este hombre en Siria cuando fue secuestrado en agosto, aunque supuestamente ofrecía asistencia logística a un grupo rebelde implicado en la guerra civil siria y rival del EI.
Por su parte, Kasasbeh fue capturado por los radicales el pasado 24 de diciembre después de que su avión se estrellara en la provincia siria de Al Raqa, bastión del EI, cuando participaba en los bombardeos de la coalición internacional que lidera EEUU contra los yihadistas.
La organización extremista aseguró que había derribado el aparato, lo que fue desmentido por el Departamento de Defensa de EEUU, según el cual se trató de un accidente.